El mundo dispone de una fuente de energía ilimitada y, por tanto, valiosa: el sol. Si bien los rayos del sol desprenden una cantidad de energía más que suficiente para abastecer a todo el planeta, hoy son todavía muchas las trabas que se le pone al desarrollo de este recurso.
Se han producido numerosos avances en este sector pero el factor económico sigue siendo uno de los principales obstáculos que se interponen en el camino del desarrollo de los recursos energéticos disponibles. No obstante, los principales Gobiernos comienzan a otorgar mayor presupuesto a este tipo de proyectos siendo más conscientes del progresivo calentamiento global y del intento por depender en menor medida del petróleo.
Tras muchas promesas no encontradas de las diferentes administraciones estadounidenses en materia del desarrollo de las energías renovables, parece que ahora este tipo de iniciativas cobra más fuerza con la llegada de Obama al gobierno americano. Tanto es así que Washington prevé duplicar el presupuesto en materia de energías revocables en para 2010, siendo su máxima aportación a la energía eólica y biocombustibles. Éstas, por cierto, limitadas.
El sol confiere a la Tierra 120.000 teravatios (un teravatio equivale a un billón de vatios) mientras que ésta necesita sólo 20 para abastecerse, es decir, el sol desprende unas 6.000 veces más que el consumo total del planeta. Un dato revelador desde el punto de vista de su magnitud e ilimitación energética. Pero… ¿Siendo tan factible energéticamente, por qué hoy hay mucho camino por recorrer? Una vez más, el factor económico juega un papel muy en contra de este tipo de proyectos, además de otros factores de tipo técnicos que hacen que este recurso sea cuestionado a la hora de invertir grandes cantidades de dinero.
Entre las características técnicas de la energía procedente del sol se encuentran muchas ventajas, pero también ciertos inconvenientes. Si hablamos de la energía de tipo termoeléctica, consistente en producir vapor, es capaz de generar gran cantidad de energía aunque requiere mucho terreno y tendido eléctrico. Por su parte, la energía fotovoltaica, la cual genera electricidad a partir de panales fotovoltaicos, aunque tiene un menor rendimiento que la anterior, sí permite la instalación en el lugar concreto donde se necesita la energía. Como inconveniente común: ninguno de los dos sistemas genera electricidad una vez haya desaparecido el sol o el cielo esté nublado.
No obstante, los avances son notables en los últimos tiempos y, siendo conscientes de este problema, se está trabajando en el desarrollo de sistemas que permitan almacenar y dosificar la energía de modo que esté disponible para las horas de oscuridad. Tal es el avance en este sentido, que ya existen casos reales, concretamente, en España. La Calahorra, una localidad granadina, es la primera planta solar basada en un sistema de almacenamiento de energía solar. Este hecho coloca a España en uno de los países más proclives a este tipo de energía, además de ser pionero.
En el ranking europeo, España y Alemania lideran en energía fotovoltaica, aunque la energía solar sigue siendo la menos importante en el desarrollo de las energías renovables en el ámbito mundial. Asimismo, debido a sus altos costes económicos es más que probable que su desarrollo se vea ralentizado debido a la actual situación financiera mundial.

